Por Gustavo López (Madrid)

premio_nobel.jpgUn total de 18 premios Nobel -lo cual no significa absolutamente nada teniendo en cuenta que Kissinger fue premio Nóbel de la paz- formando parte del jurado de los galardones Rey Jaime I, han decidido que para matar el tiempo libre entre canapé y canapé, entre copa de vino y gin tonic, entre conversación sobre la injusticia imperante en el mundo delante de una voluptuosa becaria de veintidós años y discusión sobre los derechos de su próximo libro y sobre condiciones económicas con una gran editorial, que lo mejor que podían hacer era realizar un manifiesto.

Así como en su momento se realizó el manifiesto contra la telebasura ellos han creado el manifiesto sobre el agua. En dicho manifiesto solicitan que el agua dulce -esto es realmente importante ya que, por desgracia, la mayoría no bebemos agua salada y tampoco nos sirve para regar con garantías los campos de golf de los políticos que han aprobado el evento en el que dichos premios Nobel han sido reunidos- sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

Qué inteligencia desmedida, qué capacidad para moverse como peces en el agua en zonas multicolores del intelecto donde los mortales nos vemos en serias dificultades tan siquiera para salir a flote, qué inmensa sabiduría, y, por encima de todo, qué sentimiento ético tan, tan, profundo. “Solicitamos que el agua dulce sea declarada Patrimonio de la Humanidad”. Y una vez hecho esto, realizado el manifiesto, continuaron tomando sus vinos, sus copas de whisky añejo, cerrando acuerdos millonarios por los derechos de sus libros, y firmando autógrafos. “Solicitamos que el agua dulce sea declarada Patrimonio de la Humanidad”. Ni siquiera lo exigieron, lo solicitaron; la elegancia es otra de las innumerables virtudes que describen a un premio Nobel, porque no es lo mismo “solicitar” que “exigir” y en esto volvieron a estar a la altura de las circunstancias.

El gran premio Nobel de Química de 1995 Mario Molina, descubridor del agujero en la capa de ozono y de sus posibles efectos-, realizó una consideración sobre algo de lo que nadie habla y a lo que nadie hace referencia, en ese sentido demostró igualmente que tipo de brillantes ideas salen de esa cabeza privilegiada, habló sobre algo que sólo transcribirlo nos resulta enigmático y fascinante: el “cambio climático” y sus peligros. Sí, un nuevo concepto ha surgido en el mundo científico y se denomina “cambio climático”. Cualquier cosa que suceda en el planeta relacionada con los fenómenos metereológicos es “cambio climático”, este planeta lleva millones de años en este sistema solar, pero tan solo en los últimos años se produce este fenómeno, el cambio climático; nunca antes habían existido cambios en el clima en el planeta tierra, solamente ahora en los últimos años. Y es que el cambio climático es algo así como la cabeza de turco de la ciencia, si llueve un poco en verano, es por el cambio climático, si hace más frío de la cuenta un domingo de madrugada es por el cambio climático, si en África hay sequía es por el cambio climático, si Obama es elegido candidato demócrata para el gobierno de los Estados Unidos se debe, sin duda, al cambio climático.

millonarios_agua.jpgLos señores del Nobel han considerado que lo mejor que podían hacer en su manifiesto era solicitar que el agua dulce sea declarada Patrimonio de la Humanidad, como quien solicita un préstamo personal. Pero, para nada se han planteado exigir a los políticos y los señores que les pagan que cambien todo aquello que contribuye con el acto de termitas a gran escala que significamos los seres humanos para el planeta. Esto puede echar por tierra algunos acuerdos millonarios, y ser millonario, entre otras cosas, permite llenar piscinas de agua, regar campos de golf, y verse sobre el mar en un yate, mientras se le pronuncian las palabras mágicas a la becaria voluptuosa de veintitrés años cuando se ve llegar a lo lejos una pequeña ola: “Eso que ves es por el cambio climático”.

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    3 Comentarios de “Los Premios Nobel y su húmeda pretensión”

    1. 1 Carlos Álvarez

      Tengo que decir que no comprendo en absoluto la línea del artículo sobre los premios nóbeles de Gustavo Lopez. Ahora resulta que cualquiera puede ganar un nóbel. Parece que el señor Lopez estuviese resentido por algún motivo que desconocemos.
      Y cuando se refiere al cambio climático tampoco entiendo qué quiere decir, ¿es que le parece que el cambio climático es algo para tomarse a broma?
      Me parece muy ofensivo el tono con el que se refiere a los premios nóbeles, personas que deberían ser modelos de conducta para todos nosotros y como, de paso, insinua que los políticos les pagan y que ambos son corruptos. Me parece una acusación gravísima y no llego a comprender en base a qué la realiza.

    2. 2 C.J.

      Que pasa, que los premios nobel son intocables o qué. Yo estoy totalmente de acuerdo con el texto

    3. 3 caligula

      suscribo todo lo dicho por Gustavo Lopez. Que bien iria este pais con mas gente como el.

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