Hidratación Adelantarse a la sed

Como media, el 65% de nuestro cuerpo es agua. Un porcentaje que varía con la edad, el sexo y la proporción de masa muscular y tejido adiposo, con un nivel máximo en la infancia y más reducido en la vejez. Mantener el grado adecuado de hidratación es fundamental para el funcionamiento del organismo. En especial en verano, cuando se pierde más agua. Entre dos y tres litros al día a través del sudor, la orina, la respiración y la transpiración de la piel, según datos de la Sociedad Española de Dietética, que acaba de publicar el «Libro blanco de la hidratación».

Los colectivos que deben extremar las precauciones son los ancianos, niños, embarazadas, deportistas, enfermos crónicos y personas que trabajan al aire libre. Son datos del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), una institución de carácter científico-técnico que ha alertado de que en nuestro país 14 millones de personas pueden padecer cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general, calambres musculares, sensación de náusea o taquicardia, síntomas que delatan la escasez de agua en el organismo.

Situaciones de riesgo
Una situación que puede evitarse bebiendo cada poco tiempo, antes incluso de tener sed, con especial atención a niños y ancianos, en los que esta señal puede no funcionar. Además del agua, las infusiones, refrescos, zumos, lácteos y caldos, ayudan a reponer los electrolitos que se pierden con el sudor.

Especial cuidado deben tener quienes trabajan al aire libre, así como los deportistas. «Estas personas pierden mucho líquido por transpiración y suelen ingerir sólo agua. Si no reponen también el sodio perdido pueden sufrir calambres musculares», señala Manuel Montaño Díaz, médico internista de Cuidados Críticos y Urgencias del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Una zona donde, para combatir los efectos del calor, se han apuntado a la sana costumbre de tomar gazpacho, que lleva sal por las verduras, como apunta Montaño.
Si es de los que aprovechan la pausa de la comida para calzarse las deportivas y echarse a correr, lo mejor en esta época es cambiar la pauta: «Hay que evitar las horas de máximo calor y aprovechar la primeras o últimas del día. Es importante hidratarse bien antes, durante y después del ejercicio. Una buena norma es beber entre 50 y 100 cc de una bebida isotónica cada 15 ó 30 minutos», aconseja Montaño. Unas recomendaciones que no están de más, porque según Luis Serratosa, médico del Real Madrid y asesor del OHS, dos de cada tres deportistas entrenan con un cierto grado de deshidratación.

En general, y según datos del OHS, el 47 por ciento de los españoles no aumenta la ingesta de líquidos en situaciones de calor o exposición al sol y el 30 por ciento padece un cierto grado de deshidratación. Una mala costumbre que castiga especialmente al riñón, como explica Paloma Casado, médico de familia responsable de comunicación de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen): «Si falta agua para eliminar las sustancias de desecho, el riñón tiene que trabajar más. El verano es una época propicia para los cólicos nefríticos en las personas propensas, porque la orina está más concentrada».
Un buen indicador del nivel de hidratación es la cantidad y color de orina que si es escasa y oscura indica un déficit de líquido que habrá que reponer. Y para ello hay que tener en cuenta que algunas bebidas como el café, ciertas infusiones y el alcohol favorecen la pérdida de agua.
Refrescarse con agua y mantener el organismo hidratado es esencial en verano
Para saber más

«Libro blanco de la hidratación». Ediciones Cinca, elaborado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), en colaboración entre otras con la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN),
www.hidratacionysalud.es. Página del Observatorio de Hidratación y Salud.

Fuente: ABC.es


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